sábado, 6 de julio de 2013

Mendoza sede del Mundial en 2016

 
 
 
 
 

“Claramente, somos uno de los centros de la sommellerie en las Américas”

El presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers, Andrés Rosberg, afirma que aunque nos falta desarrollo, la actividad crece.

 

 
¿Qué significa que Mendoza sea sede del Mundial en 2016?-Esto es el resultado de varios años de trabajo. Como presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS) empecé a asistir a las reuniones de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) en 2005 y allí empezamos a tener constancia y hoy participamos de forma muy activa.

Argentina, en 2008, se convirtió en cofundadora junto con Canadá, México, Brasil y Chile, de la Alianza Panamericana de Sommeliers (APAS), con la idea de empezar a colaborar ente nosotros para desarrollar la sommellerie en la región y de alguna forma, mejorar la calidad de nuestros egresados, es decir, achicar la brecha con la elite que está en Europa. Entonces la primera apuesta fuerte fue organizar el concurso “Mejor sommeliers de las Américas”, se realizó en Buenos Aires y salió muy bien, de ahí en adelante empezamos a construir.

Luego, nos postulamos para hacer la asamblea general de ASI y APAS en octubre pasado en Buenos Aires, esto fue la antesala de la presentación de la candidatura y realmente fue un evento que salió muy bien y que dejó a todo el mundo contento. Unos días después se hizo en Brasil, el concurso panamericano. Luego en marzo, durante el mundial que se realizó en Tokio mucha gente se quedó impresionada con el trabajo que realizó Paz Levinson durante el concurso.

Y durante todo este tiempo fuimos construyendo una expectativa, hablando con diferentes actores para proponer a Mendoza como una sede posible para el mundial, para construir una empatía y para que Argentina sea sede del mundial 2016. Y finalmente en Burdeos, durante la asamblea general de la ASI, lo logramos.
-¿En qué fecha se desarrollará el mundial?
-Del 15 al 20 de abril, así coincide con la cosecha y con los festejos por el Malbec World Day. Creo que es importante para la región porque de los 57 países que forman la ASI más de 35 son europeos. Esto le da peso específico a la región y a Argentina en particular.
-¿Cuál es su percepción sobre la sommellerie en Argentina?
-Soy de la primera camada de sommeliers de Argentina, que egresamos en el año 2000. Es una profesión que tiene sólo 12 años en el país. La gente primero no sabía lo que era un sommelier, hasta era difícil conseguir que a uno le dieran en un restaurante copas de cristal. En esa época, el vino te lo servían a temperatura de sopa. Y uno cambiaba de restaurante y te parecía que la carta de vinos siempre era la misma, porque veías cómo se repetían los mismos 20 vinos en todas las cartas. Ni que hablar del servicio de vino y toda esa historia. Desde entonces a esta parte, haber logrado que la persona promedio, Doña Rosa, sepa lo que es un sommelier y haber impuesto un término de esa manera me parece que es impresionante. Es un logro tanto de la sommellerie como del resto de la industria vitivinícola.
-Comparado con el resto del mundo, ¿cómo analiza la capacitación en Argentina?
-De las instituciones reconocidas por la AAS, en Argentina hay más de 1.000 sommeliers profesionales. De esos tenemos más de 460 socios en la asociación, de los cuales más de 35 sommeliers son de Mendoza. En el país, hay más de 100 sommeliers trabajando en servicio, algunos con un poco más de respaldo de los dueños de restaurantes, y otros con menos respaldo. Ahora, hoy cualquier persona que quiera abrir un restaurante que sea competitivo y de calidad, sabe que tiene que tener copas de cristal, tiene que servir y guardar los vinos a una determinada temperatura y tiene que contratar a un sommelier como asesor o como gerente de sala. Si bien hay mucho trabajo por hacer y las condiciones tienen que mejorar, la profesión del sommelier viene creciendo. Si miro la foto, se hizo mucho pero falta mucho. Si miro la película creo que vamos por el camino correcto.
-¿Cómo está la profesión en Mendoza?
-Creo que en servicio a la profesión le falta. Nos falta aprender y nos falta aplicarlo mucho pero venimos mejorando. Hoy lo vemos en Mendoza, cualquier restaurante que quiere hacer las cosas bien, tiene que tener las herramientas necesarias. Sin embargo, muchas veces uno va Francia o Italia y todavía están utilizando copas de vidrio. Hoy tener el vino a una temperatura adecuada y que te lo sirvan en una copa decente, la verdad es un paso muy importante si lo comparamos con como estábamos hace 10 años. Sin duda que es un avance.

-Una de las principales herramientas de un sommelier para educarse y crecer es el acceso a vinos de todo el mundo, con las trabas a las importaciones ¿Cómo se manejan ese aspecto?

-En la educación de un sommelier hay un núcleo duro de contenido de estudio sobre viticultura, elaboración, geografía del vinos, es decir, en lo teórico nuestra gente está muy bien preparada pero si vamos al tema de los vinos, hay que tener en cuenta las características del mercado de Argentina, en donde nosotros no somos un país importador de vinos. En las estadísticas el 0,01% de los vinos que hay disponibles se importan. Obviamente que nos falta probar vinos de afuera, pero la verdad es que la carrera no se termina cuando se recibe el título y hay que seguir formándose.
-¿Qué le falta a la sommellerie latinoamericana para compararse con la europea?-Creo que nos falta tiempo. En los últimos dos mundiales las personas que ganaron el mundial ya habían estado en muchas finales. En el último mundial Paolo Basso, quien ganó, atravesaba por su cuarta final de mundial y había estado en otras cuatro o cinco finales del concurso europeo de sommeliers. Su primera final en un mundial fue en el año 2000 en Canadá. Entonces, evidentemente, nuestros candidatos necesitan tiempo para concursar y para evolucionar y que se vayan curtiendo.

-Entonces, ¿dónde estamos parados con la sommellerie argentina?

-Creo que claramente somos uno de los centros de la sommellerie en las Américas. Logramos el quinto y cuarto puesto en el Panamericano y Paz Levinson alcanzó el 11° puesto en Tokio. En donde empezamos a ver que nuestras escuelas de sommellerie crecen en la región. Ver que las personas que quieren ser sommeliers vienen a estudiar a Argentina, nos empieza a dar esta centralidad, que para mi es vital. Si nosotros nos convertimos en generadores de sommelieres argentinos que emigran y trabajan en la región, o en el centro donde se educan los sommeliers de la región, vamos a tener embajadores del vino argentino diseminados por todo el mundo, que en última instancia van a vender nuestro vino.Fuente losandes.com.ar