domingo, 4 de marzo de 2012



La sequía acecha al albariño



El sector se muestra preocupado porque la ausencia de agua afecte a la brotación




En la denominación de origen de Rías Baixas no dejan de mirar al cielo. Quedan entre tres y cuatro semanas para que la vid despierte de su proceso invernal y, si no llueve, no saben cómo esa ausencia de agua afectará a la planta. No existen registros de inviernos tan secos. «Nos estamos enfrentando a algo a lo que no estamos habituados», reconoce el director técnico del consello regulador, Agustín Lago. La mayoría confía en que dos o tres días de lluvia pongan fin a esta sequía, pero mientras eso no sucede el sector sigue mirando hacia arriba con mucha preocupación.
La falta de agua no ha preocupado hasta ahora a la denominación de origen. La planta estaba dormida y no precisaba ningún tipo de aporte durante ese período. Pero en las próximas semanas empezará la brotación y «todo dependerá de las reservas que tenga la planta», añade Lago. La principal preocupación del sector estriba en que « nunca nos enfrentamos a esto. Desde hace muchos años no existe una sequía de esta magnitud», argumenta. La misma preocupación comparten en bodegas Zárate. «Estamos preocupados por lo atípico del año», explica su responsable, Eulogio Pomares.
Lo ideal, coinciden todos, es que lloviera durante las próximas semanas. «Queremos que llueva para que la brotación sea lo más homogénea posible», añade Pomares. Sostiene que aquellas yemas que no brotan son ya «cosecha perdida» y teme que la falta de agua provoque esta situación. «Si ya empezamos con una brotación mala o regular, va a haber pérdidas», añade. Y es que durante los últimos años la brotación ha sido casi perfecta, lo que ha permitido cosechar unas producciones muy abundantes.
El abonado
El abonado es otro de los problemas que ocasiona esta falta de agua. Ahora sería la temporada de alimentar a la planta pues, normalmente, a estas alturas ya han terminado las lluvias fuertes y el suelo está preparado para recibir los nutrientes. «Hacer esta labor con el suelo con sequía es contraproducente, porque es perder la poca agua que hay almacenada», explica Pomares. Precisamente los suelos de la denominación contribuyen a que la sequía sea todavía más acusada. «Son suelos de arena, que no retienen el agua», añade el director técnico del consello. Por eso, aunque llueva, el suelo no guarda reservas de agua, por lo que cuando llega de nuevo la sequía se presenta un problema.
Lo acertado del riego
Regar no es una práctica muy bien vista entre los viticultores, pero las condiciones meteorológicas han obligado al consello a permitir el uso del agua «siempre que el balance hídrico de la planta se encuentre en peligro», explica Lago. Pero tampoco esta parece ser la solución a la sequía. «Los viñedos de mayor tamaño, los más tecnificados tienen tecnología de aporte racional del agua», añade. Pero no el resto que, además, son la mayoría. «Para una estructura de viñedo como la de O Salnés, con emparrados de una edad de entre veinte o treinta años, la única alternativa es el riego por goteo», explica Pomares. El problema es que la mayoría de las fincas carecen de este sistema.
El riego solo sería una solución para las plantaciones más jóvenes. «As cepas máis novas son as que máis afectadas están», añade Roque Durán, de Terra de Asorey. Y estas son las que disponen de sistemas de riego más avanzados. Pero las más antiguas y las más pequeñas carecen de ellos. Aún así, Pomares considera que si la primavera y el verano llegan igual de secos que el invierno «no quedará más remedio que regar», concluye.
Así las cosas, la sequía está empezando a preocupar a los viticultores y bodegueros de Rías Baixas. Todos confían en que, al final, la lluvia haga su aparición a tiempo. Porque tampoco interesa que la primavera sea demasiado lluviosa. Y es que eso pondría en peligro la floración y, con ella, la futura cosecha.
Fuente La voz de Pontevedra .M Alfonso